Ventanas rellenas de agua, nuevo método que mejora la eficiencia energética

La búsqueda de nuevos elementos de construcción y técnicas que permita mejorar la eficiencia energética de los edificios está alcanzando cuota inimaginables hace poco tiempo.

La última novedad que se ha incorporado al catálogo de ideas que permiten reducir el impacto energético de los edificios es la de las ventanas rellenas de agua.

Es la envolvente térmica la que tiene un mayor impacto en la eficiencia energética de los edificios, ya que al ser la parte más expuesta al exterior es la que más pérdidas de calor y de frío sufre, sobre todo en puertas y ventanas.

Capacidad aislante

Por eso, es precisamente en la mejora de la capacidad aislante de puertas y ventanas en lo que más rápidamente se está evolucionando para mejorar la eficiencia energética y el ahorro.

Un estudio elaborado por expertos amparados por la Universidad de Loughborough, en Gran Bretaña, ha permitido construir un prototipo de ventana rellena de agua que se ha mostrado extraordinariamente eficiente a la hora de mejorar el rendimiento energético de los vidrios que la envuelven.

En casi todo el mundo

El sistema, denominado WFG (water-filled glass) utiliza la capacidad de absorción del agua a modo de regulador de la temperatura, evitando los picos de calor y frío que se producen habitualmente.

Este sistema se puede usar en cualquier parte del mundo, excepto en los polos y permite un sustancial ahorro de energía. Según los cálculos llevados a cabo por los diseñadores del sistema, el ahorro respecto al sistema de doble vidrio oscila entre el 42 % y el 72 %, mientras que si se compara con ventanas con triple vidrio el ahorro  se sitúa entre el 34 % y el 61 %, dependiendo de la zona climática en la que esté instalado.

Circulación

Para el funcionamiento del sistema, una lámina de agua queda entre los paneles de vidrio. La ventana cuenta con un mecanismo que permite mover el líquido y queda almacenado en unos tanques por medio de unas serie de tuberías que permiten que pueda circular.

Cuando sube la temperatura, el agua absorbe el calor del exterior antes de que entre en la vivienda. Si el agua se calienta, esta se mueve hasta el tanque de almacenamiento, donde se enfría, mientras agua fría entra en la ventana para seguir absorbiendo el calor. Si, por el contrario, la temperatura desciende, el agua más caliente puede recircular por las tuberías incrustadas en las paredes, por lo que estas se calientan por medio de un sistema similar al de la calefacción central. Cuando el agua caliente llega al vidrio, absorbe el frío evitando que este penetre en el interior de la vivienda.

Ahorro energético

Este sistema ahorra energía respecto a otros tradicionales ya que el simple bombeo del agua en ambas direcciones consume mucha menos energía que sistemas como la calefacción o el aire acondicionado.

Además, contribuye a mejorar el aislamiento acústico de un edificio y ha evitar otros como el oscurecimiento de los cristales dependiendo del impacto de los rayos solares.

Las pruebas con estos tipo de vidrios ya se están haciendo en diversas zonas climáticas del mundo para corroborar su eficiencia.



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