Los propietarios de piscinas comunitarias piden al Gobierno una normativa adecuada a sus instalaciones

La llegada del buen tiempo trae consigo la apertura de las piscinas, tanto públicas como privadas. Sin embargo, la crisis provocada por el coronavirus y las dudas que todavía se mantienen sobre su transmisión han obligado a las administraciones a adoptar una serie de medidas destinadas a minimizar los riesgos de contagios en este tipo de instalaciones.

Así, el gobierno central y los de las comunidades autónomas han acordado el establecimiento de unas normas de obligado cumplimiento para permitir la apertura de las piscinas comunitarias. Se trata de unas medidas básicas destinadas a proteger la salud de los usuarios de este tipo de instalaciones.

Aunque algunas de las medidas adoptadas afectan sobre todo a las piscinas abiertas al público, las piscinas comunitarias deberán adoptar todas aquellas que puedan afectar a sus instalaciones.

Dudas entre los usuarios

Esta normativa ha generado un cierto desconcierto entre los propietarios o inquilinos de viviendas que disponen de una piscina comunitaria. Consideran que existen muchas dificultades para cumplir con determinadas partes de la normativa aprobada, que sí puede ser efectiva en el caso de instalaciones de acceso público, y exigen a las administraciones que aclaren sus obligaciones y que las adapten a las necesidades reales de las instalaciones.

Consideran que es difícil cumplir con la obligatoriedad de la cita previa, o de mantener la distancia social, o de señalizar las áreas reservadas ya que el espacio del que disponen  limitaría el acceso a muy pocas personas, con el perjuicio consiguiente para la mayoría de los usuarios.

Por el momento, la normativa aprobada por el Gobierno establece una serie de normas que deberán cumplirse, a menos que se establezca una nueva normativa específica, para permitir la apertura de las piscinas comunitarias.

Limpieza y desinfección

Antes de la apertura, todas las instalaciones deben ser sometidas a una limpieza y desinfección completa. Tanto el vaso de la piscina como los elementos adyacentes (escaleras, duchas, paredes, corcheras, mobiliario, grifos, barandillas, pomos de las puertas etc.) deben ser limpiadas y desinfectadas.

Para llevar a cabo esta limpieza se aconseja el uso de lejía, disuelta en una proporción de 1:50 aproximadamente, o de otros desinfectantes de los conocidos como viricidas recomendados y registrados por el Ministerio de Sanidad.

Hay que tener en cuenta, además, que la limpieza de las zonas de estancia y de tránsito de los bañistas (vestuarios, aseos, duchas, taquillas, lavabos, mobiliario, etc.) deben ser limpiadas y desinfectadas al menos dos veces por día, aunque aquellas zonas que tengan un contacto más asiduo con los usuarios (barandillas, pomos de puertas, etc.) deberán ser desinfectadas tres veces al día.

Depuración del agua

Por lo que se refiere a la higiene del agua, las instalaciones deben contar con un proceso de depuración física y química del agua. Los tratamientos deben ser mantenidos de manera correcta durante todo el tiempo de uso de la instalación y el sistema de limpieza debe permitir que se reciba una cierta cantidad de agua renovada de manera permanente.

Además, la instalación deberá estar dotada de sistemas para la desinfección de las manos a la entrada del recinto, como por ejemplo gel hidroalcohólico, y de un sistema de desinfección del calzado que se vaya a usar dentro de la instalación.

Aforo y distancia de seguridad

Dentro de la instalación, los bañistas deberán mantener una distancia de seguridad de dos metros. Para que ello sea posible, el acceso a la instalación será de 30 % de su capacidad para permitir que se pueda mantener la separación necesaria, aunque este aforo puede verse reducido para que se respete la distancia necesaria.

Cada bañista debe disponer dentro del espacio asignado todas sus pertenencias (toallas, calzado, botes de crema, mochilas, etc) y se debe evitar el contacto físico con el resto de los usuarios.

En el caso de que la instalación disponga de vestuarios o de cualquier otro tipo de recinto cerrado, este deberá estar ventilado de manera permanente, tanto si es por la apertura de puertas y ventanas como si es por ventilación forzada por medios mecánicos, en cuyo caso estos deberán estar en perfecto estado de mantenimiento.

Por último, señalar que la nueva normativa prohíbe el uso de las duchas de los vestuarios y de las fuentes de agua que se encuentren en las instalaciones.



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