Los cambios de la nueva Ley Hipotecaria ya han entrado en vigor

La entrada en vigor de la nueva Ley de Crédito Hipotecario, conocida como Ley Hipotecaria, ha entrado en vigor. Es la ley que marca las nuevas normas por las que se regirán las relaciones entre las entidades financieras y los clientes en el proceso de concesión de un crédito hipotecario.

De entrada, la nueva ley ha elevado las exigencias y los requisitos en los procesos previos a la concesión del crédito para darle una mayor seguridad al comprador y reducir los riesgos legales para la banca. Pero algunos analistas advierten de que estos cambios también pueden contribuir a que se dificulten las compraventas.

Una de las principales novedades es la introducción de nuevas reglas en el proceso de información en la fase precontractual. De esta forma se garantiza que el usuario tenga acceso a toda la información y reciba de manera suficientemente clara todas las explicaciones pertinentes respecto a las características y las obligaciones del contrato que va a firmar.

Con ello, la figura del notario adquiere una importancia mucho mayor que la que la ley le otorgaba hasta ahora. Además de que el cliente puede elegir libremente el notario que desee, este deberá recibir toda la documentación para verificar, mediante un acta notarial gratuita, el cumplimiento de los requisitos de transparencia, entre otros que el banco ha entregado toda la documentación precontractual con al menos diez días de antelación. Igualmente, deberá certificar que el usuario ha recibido y comprendido todos los pormenores del contrato.

También han entrado en vigor cambios en lo que respecta al pago de los gastos relacionados con la contratación de la hipoteca. A partir de ahora, todos ellos pasan a ser responsabilidad del banco. Se incluyen los gastos de gestoría, notaría, registro y el impuesto sobre actos jurídicos documentados, aunque los de tasación y copias notariales corren a cargo del usuario.

También hay cambios en lo que se refiere a la opción del banco de ejercer su derecho de vencimiento anticipado en el caso de que el usuario no pague las cuotas. A partir de ahora, para que el banco pueda ejercer ese derecho, las cuotas impagadas deben superar el 3% del capital o 12 cuotas mensuales, si se produce en la primera mitad del tiempo acordado del préstamo, y el 7% del capital concedido o 15 cuotas mensuales si el impago se produce en la segunda mitad del periodo que dura el contrato.

Además, para intentar evitar los impagos, los bancos están obligados a endurecer los requisitos de solvencia de los clientes y analizar su situación de empleo, ingresos presentes y previsibles, propiedades, ahorros y gastos fijos.

Por último, las comisiones de amortización anticipada bajan a la mitad para las hipotecas de tipo fijo (2% durante los 10 primeros años y 1,5% a partir de entonces).

 

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