Estas son las claves de la nueva Ley Hipotecaria aprobada por el Congreso

El Congreso de los Diputados acaba de aprobar la nueva Ley Hipotecaria que intenta definir con claridad cuáles son las obligaciones de cada una de las partes a la hora de firmar un acuerdo hipotecario para la compra de una propiedad inmobiliaria.

La puesta en marcha de la ley, que entre otras cosas permite al Gobierno ahorrarse una multa de la Unión Europea que podría ser de hasta 700 millones por el retraso en su aplicación, no tiene efectos retroactivos, aunque si afectará a los contratos ya firmados que sea objeto de novación o subrogación.

La ley aporta claridad tanto para los clientes, que tendrán más información y podrán ahorrar tiempo y dinero en la tramitación, como para las entidades bancarias, que ahora ya tienen claro cuál es el marco en el que puede moverse y los límites para presentar sus ofertas.

Estas son las principales claves de la nueva Ley Hipotecaria:

1. Mayor protección al comprador.

Podrá disponer del contrato durante, al menos diez días antes de su firma, por lo que podrá estudiarlo con detenimiento, tranquilidad y con un buen asesoramiento. Por su parte, el banco tiene la obligación de evaluar correctamente la solvencia económica del cliente.

2. Notario y cuestionario.

El cliente deberá acudir al notario en dos ocasiones. La primera, sin ningún representante del banco, para poder preguntar lo que desee. Y la segunda, para la firma del contrato. El notario deberá hacerle un cuestionario al cliente para asegurarse de que conoce los términos del contrato que debe firmar.

3. Los gastos, repartidos.

A partir de ahora, el cliente solo estará obligado a pagar la tasación, aunque el banco también podrá hacerse cargo. Si la paga el cliente, podrá elegir al tasador del inmueble. El resto de los gastos, que incluyen notaria, gastos de registro, gestoría y el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados, corren a cargo de la entidad financiera.

4. Sin cláusulas suelo.

De ahora en adelante, están prohibidas y los bancos ya no podrán poner límites a las bajadas de los tipos de interés, aunque este nunca podrá ser negativo, el interés mínimo será el 0 %.

5. No hay productos vinculados obligatorios.

Se ha acabado la obligación de comprar productos ajenos al contrato de forma obligatoria. Ni seguros de vida, ni de hogar, ni tarjetas de crédito. El banco solo podrá hacer bonificaciones por la adquisición de estos productos, y el cliente podrá presentar las suyas sin que el banco puede empeorar las condiciones del contrato.

6. Sigue la comisión de apertura.

Los bancos podrán seguir cobrando una comisión de apertura, aunque solo una vez y en ella entrarán los gastos que rodean la contratación del crédito, como los gastos de estudio, tramitación y concesión del préstamo u otros similares.

7. Novación o subrogación, gratuitas.

El cliente podrá subrogar el contrato sin gasto alguno. Serán las entidades financieras las que deberán correr con los gastos que esta subrogación genere. Algo parecido sucede con la novación. El cliente podrá cambiar las condiciones de la hipoteca sin que la entidad tenga derecho a percibir ninguna comisión. Además, el banco no podrá embargar al cliente, durante la primera mitad de los años del contrato, para ejecutar la hipoteca si no hay 12 meses de impago (o el 3 % del crédito). Y si es en la segunda mitad, deberá haber dejado de pagar durante 15 meses o el 7 % de la deuda.

8. Bajan las amortizaciones.

Si el cliente desea amortizar parte o todo el crédito restante, las comisiones, para hipotecas de tipo fijo, no podrán superar el 2 %, los 10 primeros años, ni el 1,5 % los restantes. Si la hipoteca es de tipo variable, deberá elegir el tipo de amortización a tres (0,25 %) o cinco años (0,15 %).

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